domingo, 27 de febrero de 2011

Hoy hace un mes.

Qué rápido pasa el tiempo.
¿Qué te puedo escribir que no sepas ya? Sería inútil decirte cómo me siento, porque lo sabes perfectamente. ¿Tú cómo estás? ¿Qué se siente estar en el cielo? ¿Con quién estás? ¿Te ha cantado Rocío Durcal al oído? ¿Has caminado conmigo por las calles de Buenos Aires? ¿Extrañas estar acá?
A veces creo que es algo injusto que tú sepas todo de mí y yo no pueda saber algo de ti. Te extraño. Hazme un favor: Nunca te vayas tan lejos que no pueda sentirte.
No estoy triste. Sólo te estoy recordando.
Te amo.
Rosicky. Tu hijo.

sábado, 26 de febrero de 2011

Ya ves.








Nada más les quería presumir las llaves de mi departamento.

Génesis.

Los sueños, o se cumplen, o no se sueñan.

Mañana se cumple un mes de la muerte de mamá. No ha sido fácil. Extrañarla es inevitable. Pero todavía la siento aquí. No dejo de pensar que una parte de ella existirá por siempre en mí. Basta con cerrar los ojos y buscar en mi corazón para encontrarla. Muero por abrazarla, pero sé, que este abrazo tardará unos años en llegar. Así que mejor ocuparé mi mente en trabajar en mí; lo último que queda de ella.

Retomar éste blog me servirá mucho. Escribir es la mejor terapia que puedo recibir; al menos, la de menor inversión y mejor lucidez.

Antier llegué a Buenos Aires. Viviré aquí al menos un año. La travesía inicio con alfombra roja desde México, cuando Aeroméxico cambio mi boleto de Clase Turista a Premier. El vuelo de 10 horas fue sumamente exquisito con todos los privilegios que recibí. La desilusión llegó después, cuando desempacando mi maleta, me di cuenta que me habían robado mi playera de México. Hijos de puta.

Estar en Argentina es un triunfo personal. Tengo muchos objetivos por cumplir, otros por descubrir. Un camino que trazar y un Alejandro que pulir.

¡Bienvenido a éste tu blog, Alejandro! Del que nunca debiste huir.
El 2011 será un año muy cabrón para mí.